Preguntas frecuentes
¿Qué árido es mejor para compactar una subbase de obra civil?
Para subbases con tránsito rodado, la zahorra (tot-u) artificial 0/30 o 0/40 mm es la opción canónica: la curva granulométrica controlada y el contenido óptimo de finos permiten alcanzar densidades de 2.100-2.200 kg/m³ tras compactación al Proctor Modificado, con módulos Ev2 de 80-120 MPa exigidos en pliegos de obra civil pública. Para urbanización ligera o aceras peatonales, tot-u 0/20 mm es suficiente.
¿Qué humedad debe tener el árido para compactar bien?
La humedad óptima de compactación se determina en laboratorio mediante el ensayo Proctor (Normal o Modificado). Valores típicos: 4-7% para zahorras estándar, 6-9% para sauló. Por debajo de la humedad óptima, las partículas no deslizan y la compactación es deficiente. Por encima, el agua actúa como lubricante excesivo y reduce la resistencia. En obra se verifica con humectación controlada antes de cada tongada.
¿Cuántas pasadas de rodillo necesito?
Depende del peso del rodillo, tipo de vibración, espesor de tongada y material. Como referencia: rodillo vibrante de 10-15 toneladas en tongada de 20-25 cm sobre tot-u 0/30 requiere típicamente 4-8 pasadas para alcanzar el Proctor Modificado. El control real se hace con ensayos de placa de carga o densímetro nuclear, no por número de pasadas.
¿Sirve cualquier grava para compactar?
No. Las gravas con bajo contenido de finos (lavadas) compactan mal porque les falta el cohesionante necesario. Las gravas con exceso de finos arcillosos compactan inicialmente bien pero pierden capacidad portante con humedad. La opción óptima para compactación estructural es la zahorra (tot-u) con curva granulométrica controlada. Las gravas se reservan a drenajes y rellenos donde la permeabilidad es prioritaria sobre la capacidad portante.
La elección del árido para compactación condiciona la durabilidad de cualquier obra civil. Esta guía técnica repasa qué material elegir según el tipo de obra, qué energía de compactación aplicar y cómo verificar que se alcanza la densidad de proyecto.
Por qué la compactación es crítica
En cualquier firme, plataforma o base granular, la compactación es la operación que transforma un montón de árido suelto en una capa estructural capaz de soportar cargas durante décadas. Sin compactación adecuada, las partículas mantienen huecos entre ellas, el agua penetra, los finos migran y la capa pierde capacidad portante en pocos meses. Una mala compactación es uno de los errores más caros en obra civil porque sólo se manifiesta tras la puesta en servicio, cuando reparar exige levantar el firme superior.
Tres parámetros que determinan la compactación
- Granulometría adecuada — Curva continua que combina partículas gruesas (estructura) y finos (cohesión). El tot-u artificial está diseñado precisamente para esto.
- Humedad óptima — Determinada por ensayo Proctor en laboratorio. Sin humedad óptima, ninguna energía de compactación alcanza la densidad de proyecto.
- Energía de compactación — Combina peso del rodillo, vibración, espesor de tongada y número de pasadas. Para obra civil exigente se usa rodillo vibrante de 10-15 toneladas.
Material recomendado según tipo de obra
La selección del árido para compactación no es estética sino estrictamente técnica. Para cada tipo de obra hay un material adecuado:
- Plataformas industriales y subbases pesadas — Tot-u 0/40 mm con compactación al Proctor Modificado. Espesor 30-50 cm en varias tongadas.
- Bases de viales rodados estándar — Tot-u 0/30 mm. Espesor 20-30 cm. Compactación con rodillo pesado.
- Aceras y urbanización ligera — Tot-u 0/20 mm. Espesor 15-20 cm. Compactación con rodillo medio.
- Caminos rurales y soleras peatonales — Sauló 0/20 con humectación previa. Espesor 10-15 cm.
- Drenajes (no son compactaciones estructurales) — Gravas lavadas 12/20 o 20/40 sin finos: priorizan caudal de drenaje sobre densidad.
Verificación en obra: ensayos disponibles
No basta con compactar; hay que verificar que se alcanza la densidad de proyecto. Los tres ensayos habituales son: placa de carga (Ev2), que mide el módulo de deformación real bajo carga estática y es el ensayo de referencia en pliegos PG-3; densímetro nuclear, ensayo rápido in situ que mide densidad y humedad sin tomar muestra; ensayo Proctor de laboratorio, que define la densidad máxima teórica del material a comparar con la in situ. Para obras grandes se planifica un calendario de muestreo por m² compactados o por tramos.
Errores frecuentes en compactación
- Compactar sin humectación previa: el material no alcanza la humedad óptima y la compactación queda muy por debajo del Proctor.
- Tongadas demasiado gruesas: rodillo no llega al fondo, capa inferior queda mal compactada y genera asentamientos diferenciales.
- Usar grava lavada en lugar de tot-u: sin finos no hay cohesión, la capa no compacta y pierde capacidad portante con humedad.
- No verificar Proctor in situ: se asume densidad alcanzada por número de pasadas, sin ensayo. Es uno de los errores más caros a largo plazo.
Casos típicos de compactación en obra
Las cinco situaciones que más se repiten en obra: bases de calzadas urbanas con tot-u 0/30, donde el control con placa de carga (Ev2 ≥ 100 MPa) es exigencia habitual; subbases de plataformas industriales con tot-u 0/40 en tongadas de 25-30 cm; bases de aceras y viales peatonales con tot-u 0/20 con compactación al Proctor Normal; soleras compactadas con sauló 0/20 en parques municipales y plazas peatonales rurales; y bases granulares en plataformas para placas fotovoltaicas, donde la geometría exige compactación uniforme en grandes superficies. Cada caso tiene parámetros de control específicos definidos en pliego.
Tres errores que arruinan la compactación
Primero, humedad fuera del óptimo: por defecto las partículas no deslizan, por exceso el agua actúa como lubricante. Resultado: densidad final 5-15% por debajo del Proctor de proyecto. Segundo, tongadas muy gruesas: el rodillo vibrante no transmite suficiente energía al fondo de la capa, que queda mal compactada y genera asentamientos diferenciales con el tiempo. Tercero, asumir compactación por número de pasadas sin ensayar in situ: el factor humano y las variaciones de material hacen que el mismo número de pasadas dé densidades muy distintas. La verificación con placa de carga o densímetro nuclear es imprescindible.
Coordinación con asistencia técnica
En obra civil pública la asistencia técnica del laboratorio acreditado coordina con dirección facultativa los ensayos de control en obra: Proctor de referencia previo (laboratorio), Proctor de control durante extendido (in situ), placa de carga al final de cada tramo o capa, densímetro nuclear para muestreo rápido. Para proyectos grandes se establece un calendario de muestreo por m² compactados o por tramos. Aportamos declaración de prestaciones del lote suministrado con la información necesaria para que el laboratorio pueda comparar el material in situ con los datos de origen.